EL RECHAZO AL TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA Y BULIMIA

El rechazo al tratamiento de la anorexia y bulimia

Nuestro trabajo clínico con los problemas y trastornos de la alimentación nos llevan a construir estrategias diversas y de manera permanente, tan singulares como cada caso que tratamos en TRIA. Lo que quiere decir que dichas estrategias están sustentadas en un conocimiento teórico sólido y que debe de ser llevado a la práctica de manera constante. Estas patologías y otras formas de respuesta subjetiva características de nuestra época, así nos comprometen.  

Podemos decir que hay una “condición hipermoderna” que enmarca la vida de los sujetos contemporáneos, promoviendo ciertos síntomas, conductas, modos de sentir y pensar, de gozar, de construir identidades, de patologías. Lo hemos mencionado en otras entregas de nuestro blog, asistimos a una época en donde los sujetos que buscan consulta no sólo se presentan con síntomas por los cuales sufren, se quejan o son resultado de alguna crisis particular que conmueve el andamiaje emocional que había construido hasta ese momento, en un sentido clásico freudiano, con síntomas que sean la expresión de un conflicto inconsciente.  

También existen sujetos que llegan a decirnos en los primeros encuentros que “están ahí porque los llevan”, que nada los aqueja, que no hay preguntas, ni sufrimiento, la preocupación viene del lado de los otros, sus padres, familiares, la escuela, etc. que son aquellos que están agobiados por su bajo peso, sus cortaduras o vómitos constantes. Se trata de una expresión sintomática que no divide, ni interroga. El síntoma contemporáneo está más bien al servicio de completar al sujeto, que no sólo no lo cuestiona sino que tiene consonancia con su yo, lo que se llama, egosintónico, más presente en los casos de anorexia. Del lado de la bulimia, estando aquejadas por algo que no pueden detener, hay angustia, podemos encontrar una mayor presencia de demanda de tratamiento.  

Con los problemas de la alimentación y desde el psicoanálisis, ¿Qué aspiraciones podemos tener hacia adelante para hacer con estos síntomas? ¿Cómo plantear un tratamiento cuando el sujeto contemporáneo no busca respuestas para resolver un malestar subjetivo? Recordar la famosa metáfora que Freud propone en 1913 en su pequeño artículo “La iniciación del tratamiento” entre el ajedrez y el psicoanálisis, nos lo aclara:  

 »Si intentáramos aprender en los libros el noble juego del ajedrez, no tardaremos en advertir que sólo las aperturas y los finales pueden ser objeto de una exposición sistemática exhaustiva, a la que se sustrae, en cambio, el medio juego por la total e infinita variedad de las jugadas posibles, sólo el estudio de partidas celebradas entre maestros del ajedrez puede llenar esta laguna del conocimiento. Pues bien: las reglas que podemos señalar para la práctica del tratamiento psicoanalítico están sujetas a idéntica limitación»  

Aquí Freud nos recuerda que no existe un protocolo en general, que no hay fórmulas para la experiencia y la cura analítica. Hay reglas, coordenadas, para el inicio y el final de la partida. La investigación psicoanalítica y el trabajo de tantos años de práctica después de este escrito, nos enseñan que “cada jugada” es una oportunidad para la clínica como practicantes, la casuística de tantos maestros nos orientan.  

Para el psicoanálisis las entrevistas preliminares son lo previo a un tratamiento, a la construcción de una demanda de análisis, a la configuración de un síntoma analítico como interrogante de un analizante en relación con la causa de su padecimiento. Las entrevistas son el espacio que posibilita que este trabajo sea dado. 

Para Graciela Sobral (2011), la tarea actual del psicoanalista en el tratamiento con problemáticas como la anorexia y la bulimia debe considerar estas aperturas pero a la luz de las condiciones y características de estos nuevos síntomas, de estas patologías de la modernidad.  

¿Qué es lo previo al tratamiento de la anorexia y la bulimia? ¿Qué es lo necesario para el trabajo con estos síntomas? 

La misma autora, nos sugiere algunos puntos de referencia muy importantes: 

  • La demanda. Encontramos a jóvenes que no se encuentran aquejados por un malestar, acaso porque el sufrimiento o las preguntas son de otros, porque los traen, o porque ya no toleran aquello que los angustia. Debemos buscar saber si quieren algo y, en ese caso, qué quieren. 
  • El malestar está en la familia.  Cuando la demanda de tratamiento viene de ellos se deberá valorar un trabajo previo con la familia. También es posible que esta situación que viven los haga solicitar un espacio familiar, o de la pareja de padres, más allá del proceso que su hija o familiar estén iniciando.    
  • Algunos encuentran preguntas o malestares en otros aspectos de su vida, quieren otras cosas. Esta es una vía que nos ha brindado muchas veces la oportunidad de atravesar lo previo de un tratamiento e iniciarlo con éxito. Esto es posible también desde la perspectiva psicoanalítica, en donde no consideramos a estos problemáticas como la restitución de un déficit alimentario, otros, como el médico y la nutrióloga,  pueden ocuparse de ello con gran efectividad.  
  • Situar la posición subjetiva. Los síntomas de orden alimentario que suelen presentarse  como un “darse a ver” en la extrema delgadez, por ejemplo, la negativa a comer, los actividades obsesivas o a la reticencia a ubicarse como sujetos deseantes y que algo falte en sus vidas y vayan en su busca, suelen esconder la posición subjetiva. Apuntar hacia ella, permite que escuchemos cuáles son las coordenadas en las que la persona se sostiene en su vida, de qué manera se relaciona con los otros, cuál es la fuente de sus conflictos, es decir, escuchar algo más que los síntomas de orden alimentario. La posición subjetiva está oculta para el sujeto mismo, el trabajo psicoanalítico es primordial para despejarlo… para abrir la partida de ajedrez.
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