Tu cuerpo y las miradas navideñas

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Llega la época decembrina y con ella toda una serie de juicios en torno a tu cuerpo. ¡Regálate una temporada llena de amor propio con estos siete consejos! 

Por Atziri Guzmán

Las fiestas decembrinas están aquí y vienen cargadas de reuniones con familiares, amistades y gente con la que trabajas y a la que también estimas. Pero cada fiesta y cada reunión es una nueva oportunidad para ejercer nuevos juicios sobre los cuerpos o para dar o recibir comentarios negativos y miradas de desaprobación que catapulten las inseguridades y malos hábitos de alimentación de algunos de nosotros. 

Merecemos vivir estas fiestas con alegría y sin presión social. Navidad es para disfrutar y fortalecer nuestras relaciones. Por ello aquí te damos siete consejos muy sencillos que harán mucho más amable la convivencia decembrina. 

CONVERSA LIGERAMENTE 

Evita charlar sobre la forma y tamaño de los cuerpos. Ni del tuyo ni los de otras personas. Busca temas de conversación que se alejen de esos rumbos. 

OLVÍDATE DE LOS PROPÓSITOS 

¿Para qué traer a colación el cumplimiento o incumplimiento de los propósitos que te hiciste hace un año? Este no es el momento de recordarlos. 

COME A LA BUENA 

Esta época es para disfrutar de los sabores, las texturas y la gente. No clasifiques los alimentos como buenos o malos y come sin castigarte. Está bien si te haces a la idea de no abusar, pero tampoco te censures. 

RESPETA EL “NO” 

Si para alguno de los miembros de la mesa ya fue suficiente comida o suficiente bebida… ¡No presiones! Tampoco se trata de comer todo lo que se ponga sobre el mantel. Quizás se pueden llevar para el recalentado y seguir disfrutando sin estrés. Cada cuerpo es único y reacciona de manera particular. 

LA COMIDA ES SOCIAL 

Sí, comemos para mantener el funcionamiento de nuestro cuerpo, pero no es necesario que veas mil y un programas de chefs o recorridos culinarios para comprender el valor social de una cena, en especial cuando se trata de festividades como las navideñas. Comemos para convivir, para fortalecer nuestros lazos, para demostrar nuestro cariño y preservar las tradiciones. La cena de Navidad es una oportunidad para recordar lo que nos hace humanos: El placer de lo social. 

¡Disfruta de estas fiestas! 

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