¿Y LOS JÓVENES, QUÉ? EL IMPACTO DE LA PANDEMIA

¿Y los jóvenes, qué? El impacto de la pandemia

Nos encontramos viviendo a pulso los efectos del confinamiento y de las normas sanitarias para evitar el contagio del covid-19, aunque se destaquen ciertos grupos vulnerables por diversas condiciones, los adolescentes también como franja etaria, están viviendo este impacto y las condiciones a futuro no lucen promisorias, la paralización de las actividades educativas para millones de niños y jóvenes, que se suma a las condiciones previas de falta de acceso a la educación, nutrición y tecnología en muchos países, incluido el nuestro, es una de las grandes problemáticas a resolver.  

Para agosto de este año, en el marco del Día Internacional de la Juventud, se plantea el tema “Compromiso de los jóvenes por una acción mundial global” que busca promover la participación de la juventud en acciones políticas frente a la pandemia. La celebración adoptará la forma de un debate similar a un podcast organizado por jóvenes para jóvenes, junto con otros actos organizados de manera independiente en todo el mundo para destacar la importancia del compromiso de los jóvenes en la vida y los procesos políticos, económicos y sociales.

Pensando sobre el impacto psicológico de esta situación, en mayor o en menor medida está presente en todas las poblaciones, cada uno podrá dar cuenta y decir sobre lo que en particular ha vivido y está experimentando, son las grandes diferencias. En el caso de los jóvenes, no todos son iguales ni tampoco tienen un entorno familiar ni social semejante. No es lo mismo un joven que vive en condiciones de pobreza sin recursos, que uno de clase media. Para los que se encuentran en esta situación, el encierro con la familia y los padres puede tener diversos efectos, para unos agobiantes y de escaza intimidad, viviéndolo como una intromisión inclusive en los límites del espacio vital, mientras que para otros, el encierro les ha venido bien al no tener que enfrentarse al día a día en el terreno social y con sus contemporáneos, las inhibiciones y dificultades en los vínculos han encontrado en estos tiempos de encierro, un acomodo. Otros han tenido una oportunidad de acercarse a su familia, hacer actividades juntos, cocinar, jugar, conversar, etc.

Hay que recordar que la adolescencia es un momento de la vida en el cual se reconfigura el vínculo con los padres, lo cual no deja de plantear situaciones conflictivas y que en estas condiciones se amplifiquen y en muchos casos, se agraven. Las múltiples formas en que las familias se configuran, padres separados, adultos que permanecían la mayor parte del día ausentes y con el cambio de ritmos laborales y de la cotidianeidad, también han acentuado estas situaciones que a muchos jóvenes abruma. Si estos necesitan, a su estilo y a veces, radicalmente, poner distancia, guardar secretos a sus padres y construir su mundo personal donde los miembros de la familia no tienen pase de entrada, particularmente las figuras parentales, hoy se ha vuelto terreno fértil para reacciones a veces agresivas, confrontaciones y un ambiente exasperado, que luego se revierte en culpas y malestares diversos.

Después, hay un gran monto de ansiedad porque los jóvenes encuentran un lugar en el grupo de pares, es una salida para construir un espacio personal fuera del familiar, que en muchos casos los acoge y les brinda oportunidades para desplegar intereses y habilidades pero por ahora no pueden ver a sus amigos y compañeros de la misma forma y al mismo ritmo como lo hacían. Y eso genera en ellos tristeza y ansiedad. Algunos experimentan esto como pérdidas del final de curso o graduaciones, conciertos, convivios y partidos de fútbol, clases de idiomas o de danza, tienen el punto en común, de poner en marcha lo lúdico y el arte. Tratan de compensar esta cuestión usando aplicaciones, jugando en línea, chateando hasta altas horas de la noche, pero esto también termina por abrumarlos. El estar todo el tiempo viéndose a través de las pantallas no impide que se sientan solos.

Es importante que las familias y los padres puedan aceptar más que nunca la intimidad de sus hijos y las opiniones diversas, son estas condiciones las que otorgan mayores facilidades que propicien en los jóvenes menos ansiedad y frustración y así puedan inventar actividades por ellos mismos. Es importante no coartar sus aspiraciones pero también hacerlos responsables de su cuidado. Las nuevas condiciones educativas en línea para millones de jóvenes también mantendrán las expectativas de sus efectos, veremos qué nos depara.

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